Verano y Deporte

Es de sobra conocido que la llegada del buen tiempo y la proximidad de las vacaciones, hacen que nuestra mente y nuestro organismo reaccionen pidiéndonos realizar ejercicio físico; ¡Mucho cuidado!
El primer aspecto que debemos tener en cuenta es si a lo largo de todo el año, hemos realizado algún deporte con regularidad ó participamos en alguna actividad física. Si la respuesta es negativa, debemos tener cuidado; nuestro cuerpo y organismo necesita una adaptación a las nuevas exigencias de ejercicio que le vamos a pedir. Esta adaptación, en cualquier caso, debe ser progresiva. Siempre comenzando con una actividad de baja intensidad y durante un  tiempo limitado, que iremos aumentando progresivamente.
Es un error muy común salir el primer día de vacaciones después de todo un largo invierno practicando el sedentarismo como único deporte, a correr sin control de ningún tipo; sin saber ni el estado de forma que tenemos, ni cuánto tiempo debemos correr, a cuanta intensidad, sobre que superficie y un largo etc; y si a todo ello le sumamos que tomamos como válidas algunas leyendas que nos cuentan que “es mejor salir a correr sin desayunar”, “cuanto más se suda mejor, así que hay que ponerse más ropa”, “si se sufre al principio es muy normal”, “algunos calambres  y agujetas el primer días son habituales pero se pasan al segundo haciendo el doble…” , y algunas otras más, tendremos como consecuencia y en el mejor de los casos, un malestar general que nos puede amargar el resto de las vacaciones. Este malestar puede ir desde unas tremendas agujetas que no nos dejen realizar actividades cotidianas con normalidad, pasando por algún tipo de lesión muscular, problemas digestivos, dolores de cabeza etc, hasta llegar a casos más graves de deshidratación o golpes de calor.
Algunos amigos Fisioterapeutas, me comentan que es un hecho objetivo el aumento drástico de casos de tendinitis, microroturas musculares y problemas articulares en el verano, achacando como principal causante la no adaptación de nuestro cuerpo a estos excesos.
Además de todo lo mencionado hasta el momento, debemos tener en cuenta también que la hidratación es fundamental y objetivo principal en esta época del año, máxime si realizamos actividades físicas; también es importante concienciarse de los problemas relacionados con el sol e ir bien protegidos, bien sea con cremas, gorras, gafas de sol,etc; la hora del día en que practiquemos nuestro deporte también adquiere enorme importancia y debemos considerar la posibilidad de no realizarlo durante las horas centrales del día y sobre todo, utilizar el sentido común.
Resumiendo; me parece muy acertado la práctica de cualquier actividad física como parte de unos hábitos de vida saludables y no solo en esta, sino en cualquier época del año, pero me parece más acertado aún, realizarlo siguiendo una evolución razonable que no haga de nuestras vacaciones una auténtica pesadilla.
Y ahora, ¡A disfrutar de un verano saludable!
Avatar de Desconocido

About David Arruza

Promocionando hábitos de vida saludable con una actitud positiva y mucha energía
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario