Mis primeros pasos en el deporte: El fútbol

Para comenzar este post he necesitado muchas horas de reflexión y aún así seguramente me dejaré algunas cosas en el tintero. Voy a hablaros desde mi experiencia personal con este maravilloso grupo de niños que algún día y según sus propias palabras “jugarán en el Real Madrid, Barcelona, España, Racing de Santander,..”
Este era el aspecto del grupo de niños de 4, 5 y 6 años en la Escuela Municipal de Fútbol de Noja, cuando comencé la temporada 2013-2014:

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Lo que explicaré a continuación causará cierta controversia y habrá algunos que no estén de acuerdo, pero esta es mi experiencia y así la voy a narrar.
Después de dedicar muchos años y mucho trabajo al desarrollo y potenciación de las capacidades físicas y técnicas de los niños, con edades que iban de los 4 a los 15 años, se me ofrece la oportunidad de fomentar la práctica deportiva y por ende del fútbol, en el grupo de niños que anteriormente mencioné.
En primer lugar, debo hacer notar que al contrario de lo que algunos creen, la categoría de edad de 4-5 años es a la postre igual ó incluso,  más exigente que el resto. Los niños a esta edad, están permanentemente alerta, te exigen dar todo lo que sabes en cada sesión, identifican y reaccionan a cambios de temperamento y tono de voz pero por el contrario no tienen reservas a la hora de expresar su cariño. A estas edades mi objetivo ha sido y será, el desarrollo armónico de todas las capacidades y cualidades físicas, así como una iniciación en el manejo del balón con cualquier parte del cuerpo. Esto que parece sencillo sobre el papel, es bastante más difícil de trasladar a la práctica y uno de los motivos fundamentales es nuestra tradición y conceptos futbolísticos. ¿Cómo es posible que el niño pueda mejorar en el “fútbol” si no está chutando continuamente el balón?
Espero poder contestar a esta pregunta a lo largo de esta exposición.
Antes de nada debo mencionar que los niños a estas edades deben experimentar con aquellos materiales que les podamos ofrecer, por tanto creo más oportuno motivar e incentivar acciones que surjan espontáneamente, que adiestrar o adoctrinar. De esta forma lo que pretendo es que el propio niño encuentre tanto sus posibilidades como sus limitaciones en diferentes situaciones propuestas por mí o incluso por ellos mismos.
No estoy hablando de libre albedrío, si no de situaciones controladas, de juegos propuestos con un fin y objetivo, que llegará gracias a la libertad de expresarse  de manera natural. Debemos entender que cada niño es diferente, y por tanto su aprendizaje también lo será. Nunca me ha preocupado el hecho de que a un niño “no le salgan las cosas que quiere” en un determinado momento, me preocupa mucho más el hecho de que exigirle algo que aún no esté capacitado para realizar, represente para él una situación tan frustrante que nunca más quiera oír hablar de deporte, fútbol en este caso ó cualquier actividad deportiva.
A la pregunta de si considero necesario que un niño de 4 años esté permanentemente chutando el balón con el pié para adquirir todas las capacidades (físicas, tácticas y técnicas), mi respuesta será siempre que no. En este caso la experiencia juega un papel principal, más aún que los fundamentos teóricos que yo pueda tener. Esta experiencia me ha demostrado que la mayoría de los niños, son capaces de desarrollar  las habilidades y capacidades consideradas como apropiadas para su edad, en un ambiente donde se incentive más la exploración y el descubrimiento, que el mecanismo repetitivo de un determinado movimiento futbolístico. Se auto motivan con sus propios progresos, por muy pequeños que estos sean, desarrollan las competencias necesarias para su edad e interactúan con los demás adquiriendo valores importantísimos desde mi punto de vista, hablo de normas de comportamiento, educación, responsabilidad, cooperación, etc.
Para todo lo demás estamos nosotros, que actuaremos como instrumentos facilitadores de sus progresos y evolución. Siempre desde un segundo plano, respondiendo a los requerimientos que nuestros niños puedan tener, motivando en las situaciones donde percibamos que lo necesitan, corrigiendo comportamientos no adecuados.
¿Es entonces lo más importante estar golpeando repetitivamente el balón con el pie?
Espero haber sido capaz de trasladar lo que considero primordial, pero por si no ha quedado claro todavía, entiendo que para ellos es más beneficioso desarrollarse de manera integral en el ambiente más agradable posible. Si para ello tengo que utilizar otro elemento que no sea un balón y utilizar cualquier parte del cuerpo, pues ese será el camino que seguiré.
Este es el aspecto del fantástico grupo de niños del que soy responsable, después de 4 meses: 

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Estoy tremendamente orgulloso de pertenecer a este increíble grupo de niños. Soy perfectamente consciente de que recibo mucho más de lo que les doy y cada día intento esforzarme al máximo para satisfacer su innata curiosidad y afán de crecimiento. Es una ardua labor que desempeño con gratitud hacia ellos; son capaces de transformar un día normal en uno excelente y es satisfactorio a nivel personal, ver como evolucionan cada día más y más. Es esta una gran familia, de la que formo parte y ellos son mis protagonistas.
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